IMI LICHTENFELD (Z''L)

El creador de Krav Maga

Un humanista es aquel que, debido al ambiente al que fue expuesto, se interesa por el futuro de la humanidad. Es aquel que no descansa con los laureles conquistados para sí y que lucha contra la inercia y la comodidad. Afirma y defiende que cualquier persona puede trascender el ambiente con coraje, porque, en otras palabras, tiene libertad de elegir.

Imi, toda su vida luchó en guerras y conoció todas las caras de la violencia. Enfrentó enemigos, lideró batallas y mostró que todos tenemos la opción de sobrevivir a la lucha, sea cual sea. Enseñó a hombres sencillos cómo utilizar el propio cuerpo, transformándolos en soldados imbatibles. La eficacia de sus enseñanzas sorprendió y su obra es reconocida en todo el mundo. Su creación se convirtió en la filosofía de defensa del Estado de Israel y de unidades militares de élite alrededor del mundo. La enseñanza a civiles devuelve al ciudadano común la autonomía, mostrando que cualquiera es capaz de defenderse de cualquier situación de violencia del día a día. Imi idealizó, realizó y donó a la humanidad su ejemplo, su postura, sus enseñanzas y su fuerza: el Krav Maga.

Sea lo suficientemente bueno para evitar el conflicto.

HAZLO, PERO HAZLO.

RESPUESTA SIMPLE Y NATURAL PARA UNA SITUACIÓN COMPLICADA.

REACCIONA EN LA PROPORCIÓN DE LA NECESSIDAD.

MÍNIMO DE MOVIMIENTO DE DEFENSA CONTRA EL MÁXIMO MOVIMIENTO DE ATAQUE.

Quien tuvo el privilegio de convivir con Imi, oyó frases como éstas. Se acostumbraba a sentarse con sus alumnos en una cafetería llamada “Ugati” en la ciudad de Netanya, Israel, y podía explicar por horas sobre Krav Maga y sus técnicas. Creía en la esencia del ser humano, y que todos podían tener sus vidas mejoradas por el camino de vida correcto. Vía la vida con sencillez, recibía a todos con corazón abierto y siempre tenía un mensaje a transmitir. Quien se sentaba a su lado, percibía inmediatamente que se trataba de una persona diferente; iluminada, y con gran fuerza de espíritu.

Im Lichtenfeld (S-or) (Z “L), nació el 26 de mayo de 1910 en Budapest, en la época considerada el centro del imperio austro-húngaro.

Su padre, Samuel, fue detective del servicio secreto local e instructor de defensa personal y técnicas de inmovilización de la policía secreta, siendo condecorado y conocido como el detective que más arresta a criminales peligrosos. Imi, muchas veces, acompañaba a su padre, sugiriendo movimientos y técnicas que cuando utilizados por los policías funcionaban con gran eficiencia.

Su tío era médico y eso garantizaba acceso a los libros y al conocimiento sobre el cuerpo humano. En el año 1928 y 1929 ganó varios campeonatos europeos de lucha libre grecorromana y el mismo año se convirtió en campeón de boxeo. Su formación tenía como base la ley y el deporte.

A partir de mediados de los años 1930, la vida en Europa ya no era la misma. Poco a poco, grupos fascistas y nazis ganaban espacio y transformaban la vida en el país. Los enfrentamientos de calle, persecuciones y muerte eran la nueva realidad.

En ese escenario, Imi se convirtió en líder de un pequeño grupo de resistencia que luchaba contra los grupos fascistas. Entre los años 1936 y 1940, participó en innumerables y violentos enfrentamientos, solo o en equipo. Imi y sus compañeros se enfrentaron a cientos, y hasta miles de enemigos en una guerra cruel y desigual.

Todos estos acontecimientos y vivencias personales de Imi resultaron en el fortalecimiento de su cuerpo y espíritu, preparándolo para los acontecimientos que aún estaban por venir, y plantaron las semillas que germinaron en la creación del Krav Maga.

En 1940, Imi dejó su tierra, familia y amigos e ingresó en la última embarcación que logró escapar de las garras nazis en Bratislava. No pasaba de una simple balsa, de nombre “Pentcho”, que fue adaptada para conseguir transportar a cientos de personas que dejaban Europa rumbo a Israel. Tal odisea de Imi, de Bratislava hasta la tierra prometida, duró dos años.

Antes de ingresar a Israel, Imi luchó en Oriente Medio, en combates en Libia, Siria, Líbano y Egipto, junto a las brigadas judías que luchaban al lado del ejército británico. Hasta que en 1942, en reconocimiento a los servicios prestados al ejército inglés, recibió permiso para entrar en Israel, donde comenzaría una nueva fase de su vida.

Allí, luego se hizo responsable de la preparación física y combate cuerpo a cuerpo de Haganá, uno de los grupos que luchaban por la protección de la comunidad local y la independencia de Israel. De hecho, Imi hizo cambios en los movimientos y en el sistema de entrenamiento de Haganá, haciendo los movimientos más cortos y objetivos, añadiendo golpes traumáticos e insertando su filosofía de defensa en el entrenamiento del hombre. Así nació el Krav Maga.

Con la creación del Estado de Israel, en 1948, Imi se alistó en el “Tzahal”, Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), convirtiéndose en el instructor jefe de preparación física y Krav Maga. Sus técnicas fueron probadas, evaluadas y entonces adoptadas como la única filosofía de defensa del país.

Entrenó personalmente los mejores guerreros de los mejores grupos de élite de las fuerzas armadas israelíes; personas que, con la técnica, habilidad y coraje, cambiaron el destino de las operaciones y guerras que allí iban a suceder.

En 1963, saliendo de la activa como instructor del Tzahal, llevó las técnicas del Krav Maga al mundo civil, probando que son eficientes y accesibles para todo ser humano, el fuerte, el débil, el hombre, la mujer, el niño o el anciano.

Para ello, abrió dos centros de entrenamiento, uno en la ciudad de Tel Aviv y otro en Netanya. En 1978 fundó la Asociación de Krav Maga Israelí. Entonces, Imi seleccionó un pequeño grupo entre sus mejores alumnos que se convertirían en los responsables del Krav Maga en el futuro.

En una carta oficial de “Honor al Mérito”, el Jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes escribió que desde la época de Haganá y del Palmach, pasando por todos los años del Tzahal, la capacidad de guerrear y el potencial personal de Imi fueron las bases de la calidad del guerrero israelí, y no hubo nadie más responsable de este resultado, por esta conquista, que Imi Lichtenfeld.

En la misma carta se dice que la calidad del Krav Maga es el resultado del valor humanitario de Imi, que está estructurado en la simplicidad, objetividad, autocontrol, seguridad máxima en el entrenamiento y en el combate, honestidad y respeto hacia el adversario, aun siendo un enemigo.

En una carta escrita por el ministro de Educación y Cultura, Zvulum Amer, se reconoce la importancia de la preparación de la juventud israelí para enfrentar la violencia del día a día y, por este motivo, el Ministerio de Educación apoya la enseñanza efectiva de Krav Maga en todas las escuelas. El ministro agradeció a Imi por la creación de una técnica tan eficiente, calificandolo con el mérito “azul y blanco”.

“Azul y blanco” es un término usado en Israel para las personas que honran el país, son los colores de la bandera de Israel. El primer ministro Yitzhak Rabin (Z”L) declaró en una carta que “Imi Lichtenfeld” es sinónimo de “hacer un soldado o comandante israelí capaz”, siendo estos dos una parte en evidencia del éxito de las operaciones del Tzahal. Por lo tanto, percibimos que la trayectoria de Imi fue marcada por innumerables conflictos, pero en todos ellos, Imi siempre buscó el respeto por la vida humana. Para sus alumnos, siempre intentó pasar la sensación de familia, la importancia de la verdad, la fuerza del compromiso. Sus mayores compromisos se han firmado en simples conversaciones con tazas de café en la mano, en la Cafetería Ugati, donde, en sus últimos 20 años de su vida, tomó sus más importantes decisiones, confió a sus alumnos las más importantes misiones, y así que el Krav Maga se hizo conocido en todo el mundo. Para la tristeza de toda la familia Krav Maga, Imi Lichtenfeld (Z “L) falleció el 9 de enero de 1998.